¿ES VIABLE EL
ECUMENISMO CRISTIANO?Si bien fueron los cristianos
"protestantes" los que iniciaron este movimiento de unificación
entre sus diversos cultos, sin embargo esta idea se extendió a
todos los creyentes en la divinidad de Cristo, incluyendo por lo
tanto a los católicos romanos. El fundamento de esta aspiración
está en las mismas palabras testamentarias de Cristo, pidiendo,
exigiendo que todos sus discípulos "sean uno, como mi Padre y Yo
somos uno".... "Y en esto conocerán que son mis discípulos si os
amáis los unos a los otros". Es decir, que nosotros, los
católicos y los protestantes estamos en falta... Lo reconocemos,
pero seguimos cada culto en sus impenetrables recintos sagrados.
¿Qué testimonio ofrecemos a los no creyentes? Se nos ofrecen con
cierta frecuencia testimonios ecuménicos vivos de "fraternidad
con todos los creyentes en Cristo". Pero después, siguen las
duras actitudes separatistas bajo el argumento o pretexto de la
pureza de la fe, que no puede comprometer la verdad, que es
Cristo, y que está fundada en la Roca de Pedro. ¿Y entonces?
¿Para qué las reuniones llamadas ecuménicas? ¿Se podrá salir de
este punto muerto? Juzgue el lector. Pero si no se puede salir,
tendríamos que borrar el mandato de Cristo... Aportaré algunos
datos críticos:
1°) El Vaticano II, que es como una Carta Magna
actualizada del cristianismo, propende claramente a una unión
ecuménica de todos los cristianos, sean de culto católico o
protestante. Concretamente quiero citar a un Papa, cuya santidad
es mundialmente reconocida: Pablo VI. Él dijo al respecto: "El
Papa, como todos sabemos, es el obstáculo más serio en el camino
al ecumenismo". Magnífica y humilde confesión. Sin embargo, la
tradicional doctrina del Papa Bonifacio VIII a fines del siglo
XIII está todavía dominando en muchas mentes teologales. "Fuera
de Roma no hay salvación".(Sic). Dios es amor y está más allá de
Roma, porque es católica, es decir, universal.
2°) Sin embargo, en 1964, Pablo VI rompiendo una
lamentable y centenaria "incomunicación" con el Patriarcado de
Constantinopla, fue a visitarlo en su sede y se levantaron
mutuamente las históricas excomuniones en un cálido abrazo
fraternal.
3°) Posteriormente, la máxima reunión ecuménica se
realizó en la ciudad italiana de Asís, santificada por la
historia del humilde santo Francisco. Allí los distintos cultos
y aún religiones, representados por sus naturales Pastores,
profesaron la misma unión en Dios y se prometieron buscar
sincera y humildemente la unidad en una misma fe salvadora.
4°) Por primera vez, en la ciudad de Oliva, Provincia de
Córdoba, un sacerdote católico celebró la santa misa asistido
por un Pastor evangélico. Fue una ceremonia no programada, pero
sí de profundo significado unitivo. El sacerdote no repartió la
comunión para no hacer discriminación, sino que avisó a los
fieles, que se unieran a la misma comunión del celebrante, que
lo hacía con ellos y para ellos. Respetó así la libertad de
conciencia de un Pastor que asiste con fe a la Cena del Señor,
pero que entiende en conciencia que las palabras de la
consagración tienen un alto valor simbólico y no un sentido
literal.
5°) Y finalmente, digo con todo mi espíritu abierto a la
verdad y a la más auténtica interpretación de los mensajes de
Cristo. ¿Cuál es el punto insalvable hasta ahora para que, no
tan sólo no nos condenemos, sino que nos unamos amorosamente a
tantos Pastores evangélicos que viven intensamente su
apostolado? De acuerdo a la historia, fue y es la doctrina del
"libre examen", la base teologal que empleó el docto fraile
Martín Lutero. ¿Y qué significa eso? Pues que no hay una
autoridad infalible y única para la interpretación de la Biblia,
sino que cada creyente de buena fe, iluminado por Dios, puede y
debe interpretar los pasajes bíblicos. A Dios no se lo puede
engañar. Ahora viene mi cuestión: pues bien, aceptando ese
principio básico de los protestantes, también el católico puede
y debe interpretar libremente la Biblia. Entonces, el mismo
católico que interpreta la suprema autoridad de Pedro sobre fe y
moral, también debe ser tenido como un leal protestante... y se
salvará siempre que proceda de buena fe. Es decir, que para el
protestante, el católico también está en su derecho de libre
interpretación... A su vez el católico, debe ampliar su
temática, milenariamente cerrada a condenaciones extremas, y
reconocer que Dios "sopla donde quiere", en los cultos
cristianos, y más allá de ellos. Porque "Dios quiere que todos
nos salvemos". Y que los creyentes en Cristo, acepten sus
palabras a la Samaritana: "...llega la hora en que, ni en este
monte (¿Roma?) ni en Jerusalén adoraréis al Padre... Dios es
Espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad".
Christus dixit.
Conclusión: El ecumenismo no puede quedar meramente en
una deliciosa utopía. A nosotros, sacerdotes y Pastores
evangélicos nos corresponde la exigencia de vernos y tratarnos
como hermanos.
Pbro. José Amado Aguirre- T. 03532-420619
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