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Test al Proyecto ecuménico

El misterio de la "eucaristía cristiana"

El llamado creyente cristiano, sea de culto católico romano o simplemente de culto cristiano no romano, tiene ante sí y ante los demás creyentes o no creyentes, el compromiso según sus estudios y capacidad, de "dar razón de su fe" a los no creyentes. No se puede justificar una creencia fundante para la práctica, en el común argumento de la tradición familiar, social o cultural. Esta es la cuestión que me atrevo a presentar al público, admitiendo desde ya, que puedo estar equivocado y por consiguiente, estoy dispuesto a rectificarme en lo que podría ser un error en la fe católica. Al mismo tiempo, deseo establecer un puente, o más bien, un diálogo sincero desde un sacerdote católico a todos los pastores evangélicos, mis hermanos en la fe y en la vocación ministerial.

Primera observación: sobre la "Cena del Señor" o "Eucaristía", fundamento histórico evangélico para todos los cristianos, debemos advertir que lamentablemente hemos insistido demasiado en los cuadros o pinturas al respecto. Dicha "Cena", según los mismos evangelios, fue realizada según el rito tradicional de la fiesta judía, con Jesús y los "discípulos" varones y mujeres, junto al expreso número de los llamados apóstoles, en recuerdo de la salida de la cautividad de Egipto. La "Última Cena" de Leonardo Da Vinci no pretende ser una foto histórica... puesto que allí están "sentados" únicamente los doce apóstoles, sin otro alimento que un pan y una copa de vino. ¿Y el cordero pascual, y las verduras amargas, y los demás discípulos? Allí Jesús pronuncia las palabras de la "consagración" a sus "discípulos"...

Segunda observación: "Tomad y comed, esto es mi cuerpo"... "Tomad y bebed, este es el cáliz de mi sangre..." Esta "orden" del Señor al final de su vida terrena, fue recibida en un sentido literal por los primeros cristianos. Para los "católicos" es un dogma de fe. Por consiguiente, si se sigue afirmando estrictamente esta doctrina nunca se podrá admitir otro sentido distinto al de comer y beber el cuerpo y la sangre de Jesús. Pero, el creyente, busca razones para creer... y siente natural repugnancia a la interpretación estricta de que se "come y se bebe" la sangre de Cristo. Sin duda, el actual católico no cree que come el cuerpo físico de Jesús... pero sí que se "une" al cuerpo verdadero de Cristo, pero al Cuerpo glorioso... que ya no está en nuestra dimensión temporal y humana. "Comiendo el Pan consagrado" absorbe a su frágil modo, verdaderamente dentro de la posibilidad humana sobrenaturalizada por la gracia, el Cuerpo glorioso de Cristo. No hay antropofagia mística... Pero nos quedaría un problema para mí insoluble. Y con pena lo digo. Cuando Cristo instituye históricamente la "eucaristía", todavía no había muerto... y entonces, ¿qué contenido teologal tenían esas taxativas palabras y órdenes?

Tercera observación: Los estudiosos de la Biblia saben de los múltiples sentidos con que se tratan de interpretar pasajes bíblicos oscuros. Desde la Creación, es decir, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Y uno de los sentidos más frecuentes desde los primeros exégetas, llamados Santos Padres griegos y latinos, es el "simbólico". Los cristianos no católicos, aplican en general este sentido a la Cena del Señor. Para ellos, las palabras de Jesús hay que tomarlas como un símbolo muy estricto y sobrenatural, de la asunción vivencial de todo lo divino y humano de Cristo. Es una "comunión comunitaria" con todos los hermanos en la fe, llamados primitivamente "santos".

Cuarta observación: Si se llegara a una comprensión y admisión por parte de Roma, no meramente política, sino profundamente sobrenatural bajo el mandato expreso de Cristo: "que sean todos uno, como yo y me Padre somos uno", quedaría abierta la posibilidad de la unión de todos los creyentes en el mismo Jesús que nos quiere a todos unidos... Esta interpretación diríamos simbólica y evangélica, parece todavía insuficiente para ser aceptada legítimamente por Roma. Pero también Roma acepta la interpretación simbólica sobre la eucaristía, ya que no exige el cumplimiento igualmente taxativo de "beber su sangre" a los fieles cristianos. Es decir, que en estricto sentido, Roma acepta sobre la eucaristía la interpretación literal y la simbólica... mientras que los cristianos no romanos aceptan exclusivamente la interpretación simbólica para la orden de "comer mi cuerpo y beber mi sangre".

Conclusión: Dios está a fin y al principio. Alfa y Omega... Algún día nos escandalizaremos (como ahora de los Tribunales de la Santa Inquisición) de que por tantos siglos, millones de creyentes en el mismo Cristo hayan vivido separados... y condenados...

Pbro. José Amado Aguirre- padreaguirre@arnet.com.ar